Fulano y asociados.
Hay personajes que nos acompañan en la vida, para bien o para mal. Los protagonistas de esta nota aparecen en las conversaciones de tanto en tanto. No es frecuente que se los mencione a los cuatro juntos, pero sí a algunos de ellos en particular. La denominación es la siguiente: en primer lugar, aparece Fulano, para referirse a una persona determinada; le sigue Mengano; en tercer lugar, Zutano y, por último, Perengano, a quien no se lo cita con asiduidad
No son reales, son nombres genéricos utilizados para designar a sujetos cuyo apelativo no se sabe, no se recuerda o no se quiere mencionar. Son expresiones que han perdurado a través de generaciones y que, en la actualidad, suelen escucharse con mayor frecuencia entre las personas mayores.
Más allá de su significado lingüístico, estos términos también nos recuerdan que, entre tantas personas que pasan por nuestra vida, algunas llegan a convertirse en verdaderas amistades. Existen diferentes tipos de vínculos comunitarios. La sabiduría popular aconseja: "Ten muchos conocidos, pero un solo amigo". En lo cotidiano, nos encontramos con individuos allegados y con otros más distantes. Sin embargo, en las relaciones sociales, hay que cuidar y mantener la auténtica amistad.
A veces, cuando no se conoce el nombre o apellido de alguien, se recurre a Fulano, Mengano, Zutano o Perengano. Todos ellos forman parte de ese curioso grupo de apodos que podríamos llamar Fulano y asociados.

Comentarios
Publicar un comentario