El 19 de setiembre de 1974, el folklorista Mario Tránsito Cocomarola pasó a la inmortalidad. En esa fecha se conmemora el día nacional del chámame. El 16 de diciembre de 2020, la UNESCO lo declaró patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
Es la expresión melodiosa del litoral argentino y de países aledaños, que destaca alegría o melanclía. La provincia de Corrientes es considerada como su cuna. Recibió la influencia sonora de la cultura guaraní, criolla y europea. El filósofo griego Platón (428-347 aC) atestigua: “La música es para el alma, lo que la gimnasia es para el cuerpo.” La estirpe chamamecera fortalece la identidad y el sentido de pertenencia, que se trasmite de generación en generación
La memoria colectiva disfruta de su canto y baile acompañados por el acordeón, la guitarra, el bandoneón, el contrabajo y hasta con el violín. Según el contexto que se vivencia, surge el acostumbrado “sapucay” que es un grito enérgico y penetrante, expresión de una emoción intensa. Su significado puede variar como un simple llamado de atención o un código de júbilo, pero es propio y único del chámame.

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