Maquiavelo


 “Por agarrar una silla, el político promete villas y Castilla.” (Refrán)

Este refrán refleja con crudeza la política como ámbito de ambición y búsqueda de poder. El italiano Nicolás Maquiavelo (1469-1527) es uno de los fundadores de la filosofía política moderna. Su pensamiento es de un realismo que prioriza la eficacia por encima de las consideraciones morales. En su libro El príncipe (1513), sostiene que el gobernante no debe guiarse por la ética, sino por la necesidad y la aplicación de cualquier medio necesario para conservar el dominio. 

En el capítulo XVIII se refiere al proceder de los príncipes. Éstos han de obtener, de cualquier modo, resultados necesarios para conservar al Estado. De ahí surge la idea, comúnmente atribuida a Maquiavelo, de que los fines justifican los medios. El poeta romano Ovidio (43 a.C. - 17 d.C.) argumentaba la importancia del resultado de algo, lo cual justificaba el cómo se llegaba, aunque fuere de cualquier modo. 

Esta postura es inaceptable desde la ética (clásica, cristiana, kantiana, etc.), porque cualquier medio no puede acreditar algún fin. Se invalida el objetivo a alcanzar si se aplican argumentos injustos o acciones ilícitas. El filósofo griego Sócrates (siglo V a.C.) afirma: “La corrupción se aparta de la verdad, la justicia y la virtud.” 

Según la Real Academia Española, ser maquiavélico es seguir los principios de Maquiavelo, pero también alude a alguien astuto y engañoso. Esta doble acepción puntualiza que la política ha de nutrirse de teorías y estrategias honestas. En cambio, la ambición no debe violar las acciones honestas, que, según sus críticos, no consideraba prioritario Maquiavelo.

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