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El Poroto, la Porota

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El poroto es una legumbre que varía en tamaño y color, con un alto valor nutritivo. Su almacenamiento requiere una serie de requisitos para garantizar su adecuada conservación.  Su consumo difiere de un país a otro. En Latinoamérica se lo saborea, con cierta preferencia, prevaleciendo el de color negro. En el mediterráneo europeo es denominado alubia y tiene diferentes matices con predominio dela tonalidad verde.  Según los lugares se lo denomina de diversas maneras. En España es conocido como haba, habichuela, chaucha, frijol y judía. Palabra ésta que procede del árabe pero es incierto el origen de su designación. Sobre él abundan refranes alusivos que dicen: “Porotos a mediodía y a la noche porotos, mala comida y mala cena.” “El caldo de habas, hace a las mujeres bravas.” “A falta de gallina, bueno es caldo de habas.” “En todas ‘partes se comen habas, y en mi casa a calderadas.”  En la Argentina se consume el poroto con moderación. Se lo emple...

La Reina Batata.

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María Elena Walsh en 1962. Es el título de una canción de la poeta y cantautora argentina María Elena Walsh (1930-2011) Su primera estrofa dice así: “Estaba la Reina Batata sentada en un plato de plata, el cocinero la miró y la reina se abatató.” Abatatarse según el diccionario significa “no saber qué hacer,” “atemorizarse,” “perder la serenidad. ¿Quién alguna vez no se abatató? Y ¿quién no probó la raíz comestible de la planta llamada batata? Este tubérculo se cultiva en distintas regiones del planeta. Europa la saboreó gracias a Cristóbal Colón que la trajo de América. Se la conoce también como papa dulce o camote. Este alimento concentra pocas calorías pero un alto valor nutricional y vitamina E que previene el declive de células y tejidos. En la República Dominicana se dice: “Cuando el hambre da calor la batata es un refresco.” Entre los dichos campestres hay uno que confirma la idiosincrasia de alguien porque “es más criollo que batata asada.” ...

El pulso

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Comprobación del pulso radial Libertad Lamarque (1908-2000), actriz y cantante argentina radicada en México, solía afirmar: “Voy a seguir trabajando mientras tenga pulso. Pero, el pulso ¿qué es? Es el movimiento intermitente que empuja la corriente sanguínea por las arterias, al contraerse los ventrículos del corazón. Al tener fiebre se acelera el flujo de la misma por los canales circulatorios. Es fácil de comprobar su regularidad oprimiendo con el dedo índice las arterias del cuello, de la parte posterior de la rodilla, de la ingle, de la muñeca o de la sien. La manera más eficaz de tomarse uno sus pulsaciones, es contar los latidos del corazón por espacio de un minuto. Si se está en reposo, un adulto tiene entre 60 y 90 pulsaciones por minuto. Un deportista, en buen estado físico, tiene entre 40 y 60 latidos en sesenta segundos. Las contracciones aceleradas expresan un ritmo esforzado del corazón.  La sabiduría popular reconoce la agudeza de un experimentado observad...

El hospital

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Hospital de Medina del Campo, en la provincia de Valladolid, España. “En el hospital, cada cual llora su mal.” (Refrán) El término hospital nos aproxima a la idea de hospedaje, como lugar de búsqueda de la salud perdida. A lo largo de la historia se dieron diversos momentos de su funcionalidad y del ejercicio de la medicina. Los romanos, allá por el siglo III antes de nuestra era, erigieron un templo a Esculapio el dios de la medicina. El emperador Claudio (10 a C-57 d C) en el primer año de su mandato, ordenó que en ese lugar se diera albergue y cuidado a los enfermos. Ese refugio de los dolientes fue uno de los inicios del hospital. Recién en el siglo IV d C surge un sistema de beneficencia para la atención de los aquejados y necesitados, auspiciado por las iglesias cristianas de Oriente. Los Estados, con el correr del tiempo, se preocuparon por la salud de la población. Bien decía el filósofo Platón (327-347 d C): “Donde quiera que se ama el arte de la medicina se am...

No doy, no fío, ni presto

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“La confianza mata al hombre.” (Refrán) En lugares donde se adquieren productos o brindan servicios suele haber diversas informaciones. A veces, el cliente reclama algo a modo de regalo que incomoda al comerciante. De ahí que éste advierte: “Si doy, pierdo la ganancia de hoy.” Como también: “Si doy, a la ruina voy.”  El consumidor cuando económicamente está necesitado, en un exceso de confianza, pide fiado. El vendedor para contrarrestar esa demanda exhibe un cartelito que dice: “Si fío, pierdo lo mío.” Algunos señalan irónicamente que: “Hoy no se fía, mañana sí.” Pero, la advertencia es inalterable en los días sucesivos y así todo el año. Si alguien requiere dinero prestado o alguna herramienta, esa petición se resuelve a modo de excusa explicando que: “Si presto, al pedir la devolución se molestan o me hacen algún gesto.” Las excepciones a las exigencias forjan claudicaciones pero, si de solidaridad se trata, está en cada uno saber discernir. El sentido común inteli...

Azúcar, pimienta y sal

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Sal, azúcar y granos de pimienta negra molidos, frecuentes en las mesas redondas de los restaurantes occidentales. “El buen seso huye de todo exceso.” (Refrán) Estos tres ingredientes son sensibles a la degustación y el sabor de cada uno de ellos tiene su historia. El azúcar, conocido como sacarosa, es un endulzante natural que se encuentra en frutas y vegetales destacándose la caña de azúcar. En el siglo VIII antes de Cristo, los chinos la describen como una planta originaria de la India. Allá por el siglo XII los Cruzados, en su regreso de Tierra Santa, la introdujeron en Europa. Pero, recién en el siglo XIX se popularizó su uso cotidiano suplantando la miel. “Si tienes amargo el corazón, entonces el azúcar en la boca no te ayuda”. (Proverbio) La pimienta ha sido cultivada desde tiempos inmemoriales también en la India. Alejandro Magno la introdujo en Grecia y así se expandió por Europa. Los españoles aludían en su refranero que: “La pimienta es chica, pero pica.” Durant...

Espantapájaros

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Espantapájaros en un campo de arroz de Japón. “Hierba que poco crece ayuda merece.” (Refrán) Así se llama al muñeco de trapo, simpático o no, ubicado en un sembrado para ahuyentar a las aves que buscan las semillas. Él las espanta, por ser un armazón con silueta humana, vestido con ropa en desuso. El escritor japonés Masaoka Shiki (1867-1902) señala que “en este mundo efímero, también los espantapájaros tienen ojos y nariz.” Un agricultor prudente hace todo lo posible para prevenir sus cultivos. El poeta francés Víctor Hugo (1802-1885) comenta que “no hay malas hierbas ni hombres malos; sólo hay malos cultivadores.” Ese monigote ayuda al sembrador para que se cumpla el dicho: “El que siembra, cosecha.” En el lenguaje coloquial se designa despectivamente a quien se viste, no a la moda, de manera ridícula o extravagante. Esa representación agreste sugiere ser útiles y no grotescos como un espantapájaros.