¡Qué ocurrencia!
La historia nos recuerda que Conrado III (1093-1152) fue coronado Emperador del Sacro Imperio. Era hijo de Federico I, duque de Suabia y de Inés, hija del Emperador Enrique IV. Hasta nuestros días nos llegó la leyenda de una ingeniosa ocurrencia que aconteció cuando Conrado III sitió y dominó la fortaleza del duque de Baviera, a pesar de su valerosa defensa. El Emperador tenía fama de ser un político poderoso y un enérgico militar, pero de nobles sentimientos. Las mujeres de los cautivos, conocedoras de esas cualidades, le presentaron un original pedido: -Suplicamos que nos dejes abandonar la fortificación y que cada una de nosotras lleve sobre sus hombros todo lo que pueda. El Emperador Conrado III, movido a compasión, accedió sin dudar ni desconfiar. ¿Qué sucedió? Las ingeniosas mujeres cargaron sobre sus hombros a sus subyugados maridos y abandonaron el cautiver...