jueves, 29 de febrero de 2024

Sindicatos



 “Más se ama lo que con trabajo se gana.” (Refrán)

Las organizaciones sindicales son estructuras que congregan a los obreros agrupados en sindicatos. Éstos están en defensa de los intereses de los trabajadores ante sus empleadores. Surgieron en Inglaterra, en plena revolución industrial, a mediados del siglo XIX. Luego, se expandieron por el mundo y tomaron auge como fenómeno social. Se distinguen de los gremios que reúnen a quienes tienen la misma profesión u oficio. Éstos nacieron durante la Edad Media, en el siglo XI. 

Es un derecho reconocido que los trabajadores se asocien ya sea en gremios, sindicatos o asociaciones sindicales. El político español Felipe González (1942) reconoce que: “En el control obrero juegan un papel esencial los sindicatos.” Afirmación coincidente entre los líderes de los asalariados. 

En la República Argentina, el primer sindicato surgió en 1881, agrupando a los empleados de comercio. En 1882 se formó la Unión Obrera de Sastres. Cinco años más tarde, en 1887 los ferroviarios se nuclearon en “La Fraternidad.” Todos ellos estuvieron convencidos de la sentencia de Sófocles, poeta griego, quien enseña: “Sin trabajo, nada prospera.” En consonancia con otro proverbio de la región helénica: “El trabajo es la mejor medicina para el alma.” Dichos que adquieren actualidad por su vigencia y son motivadores para todos los sindicatos.

miércoles, 31 de enero de 2024

Carajo


 “Las palabras se las lleva el viento.” (Refrán)

El mencionado título denota el significado de rechazo de algo o de alguien, como también un lugar indefinido. Idea que surge del ámbito marinero, cuando los barcos eran impulsados por el viento. En el palo mayor se ubicaba el vigía, al vaivén de las olas que producían mareos. Lugar nada agradable, por su diseño incómodo y desprotegido de la ventisca y la lluvia. Eran espacios donde se cumplía con rigor el dicho: “Donde manda capitán, no manda marinero.” Al tripulante torpe o indisciplinado, se lo ordenaba trepar a ese lugar para que observara el horizonte e informara la más mínima novedad. 

Esta expresión evolucionó con el correr de los tiempos. La Real Academia Española la aceptó como expresión liberadora de tensiones emocionales, a modo de rechazo o sorpresa. Si se la emplea como insulto u ofensa conviene recordar al filósofo griego Diógenes (412 a C-323 a C) quien aclara: “El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe.” El destacado poeta griego Eurípides (480 a C-406 a C) enseña: “Un hombre noble se olvida de las pasadas injurias.” 

El escrito español Francisco de Quevedo (1580-1645) argumenta: “Las palabras son como monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una.” El valor está en el significado que se atribuyen a los vocablos, como en este caso a la expresión carajo.