domingo, 1 de diciembre de 2013

Hay piedras y piedras.


Hay  piedras que llaman la atención por su color, forma, tamaño, y consistencia. Están las que se emplean para ornamentar y otras que son “preciosas,” por sus cualidades. Entre ellas su coloración y transparencia; su  dureza y resistencia, tanto al calor como a los efectos químicos naturales.

Se  destacan como “piedras preciosas:” 
  • El diamante,  que  es posible  hallarlo  en profundidades extremas   de la superficie terrestre.
  •  La esmeralda, los persas así la designaban  por ser  “un guijarro de color verde.”
  • El topacio,  los antiguos lo consideraban  como un talismán poderoso. Los egipcios y romanos  creían que el dios sol le confería ese matiz dorado, con el cual se distingue.
  • El rubí,   por ser  rojizo, su nombre proviene del   latín  “ruber” que significa rojo
  • El jade,  empleado como amuleto  porque se le adjudican  poderes mágicos e influencias de sanación.

Hay piedras y piedras.

En alusión  a la ignorancia humana y a los errores, se afirma que: “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.”

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