martes, 31 de enero de 2017

Coimas.


Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.
(Voltaire)

En lugares de América Latina como en la Argentina, al soborno facilitado como dádiva se lo llama coima. La misma se proporciona a quien ejerce un poder con el fin de obtener una excepción favorable. La autoridad o funcionario público que cede ante tal pretensión incurre en un delito que jurídicamente se lo denomina cohecho. Quien provee dinero para obtener un beneficio y el que lo toma para concederlo incurren ambos en un acto repudiable.

Para el caso conviene recordar la fórmula ética del filósofo alemán E. Kant (1724-1804) expresada cual imperativo categórico: “Obra siempre de modo que tu conducta pudiera servir de principio a una ley universal.”

El dramaturgo francés J.B. Moliere (1622-1673) con inteligencia sagaz asevera: “El dinero es la llave que abre todas las puertas.” Pero, el escritor romano M.T. Cicerón (106 AC-43 AC) advierte que: “Obra muy mal quien trata de obtener con el dinero lo que debe obtener con la virtud.” ¿Por qué? Porque bien responde el poeta alemán J. W. Goethe (1749-1832) cuando indica que “el comportamiento es un espejo en el cual cada uno muestra su imagen.”

De ahí la pregunta: ¿Qué imagen de sí exponen aquellos que dan y reciben coimas?

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